El Cuarteto de Oriente Medio aún incluye a Estados Unidos, por lo que puede seguir formando parte del proceso de paz

Publicado por primera vez por el monitor de Oriente el 13/2/2018

Debido a la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y su decisión subsecuente de cortar la financiación americana al UNRWA y a la Autoridad Palestina, el gobierno palestino en Ramala ha anunciado formalmente que Washington no puede seguir actuando como parte del proceso de paz. Mahmoud Abbas se pronunció poco después del anuncio de Trump en diciembre, declarando que los palestinos se habían comprometido con los asesores del presidente para llegar al “acuerdo del siglo”, pero, en su lugar, “recibimos un tremendo golpe.” Concluyó que “Estados Unidos ha elegido perder su papel como mediador… Ya no aceptaremos que forme parte del proceso de paz.”

Llegado a ese punto, el presidente de la Autoridad Palestina (AP) sugirió que la ONU debería asumir el papel de mediador. Sin embargo, la AP lleva buscando desde entonces una alternativa a EE.UU., cuya función se base en reunir a un grupo mayor de países influyentes para supervisar las negociaciones entre palestinos e israelíes.

Israel no se ha pronunciado al respecto, disfrutando de la completa imparcialidad estadounidense a su favor, ya sea por parte de los asesores de Trump, Jason Greenblatt y Jared Kushner, el embajador de EE.UU. a Israel, David Friedman, o la embajadora de EE.UU. en la ONU, Nikki Haley.

Durante su última visita a Israel, el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, fue recibido como un héroe cuando se comprometió a desplazar la embajada de EE.UU. de Tel Aviv a Jerusalén antes del fin de 2019. Los palestinos se negaron a recibirle. Trump lo consideró una falta de respeto hacia Pence y hacia los Estados Unidos, y amenazó a la AP con más recortes en la ayuda americana a menos que volvieran a la mesa de negociaciones.

El siguiente recurso del pueblo palestino para buscar un mediador de las conversaciones de paz era la Unión Europea. Abbas visitó hace poco las instalaciones de la Unión Europea (EU) en Bruselas y habló con Federica Mogherini, alta representante de asuntos exteriores y política de seguridad. Si es que Abbas pensaba que la UE estaba dispuesta a asumir un papel significativo en el proceso de paz, acabó decepcionado. Mogherini reiteró las eternas posturas de la UE: “Primero de todo, quiero asegurar al presidente Abbas y a su delegación que la Unión Europea está firmemente comprometida con la solución de dos Estados, con Jerusalén como la capital compartida de ambos… basándose en los Acuerdos de Oslo y en el consenso internacional incorporado en las resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad de la ONU.”

Mogherini también reafirmó la oposición de la UE respecto a la “actividad de asentamientos, que consideramos ilegal bajo el derecho internacional.” Le recordó a Abbas que la UE “ya ha invertido bastante en el proyecto de construcción del Estado palestino”, y prometió que el apoyo financiero de la UE continuará, “también para la UNRWA.” No respondió a la petición de Abbas de que la UE reconozca en bloque al Estado de Palestina.

Unos días después, en una conferencia de prensa previa a una reunión extraordinaria del Grupo Internacional de Donantes para Palestina en la sede de la UE, Mogherini declaró ante los periodistas que cualquier marco de negociación debía involucrar a “todas las partes”, enviando un mensaje firme de que Estados Unidos no puede quedar excluido: “Nada sin Estados Unidos, y nada sólo con los Estados Unidos.”

Esto ha supuesto un golpe contra el gobierno palestino, que tenía la esperanza de que los estadounidenses se quedaran a un lado del proceso de paz.

A los palestinos les quedan pocas alternativas. Los intentos de Francia de conseguir un papel más importante en el proceso de paz resultaron en la Conferencia de París, que se celebró bajo unas condiciones mucho más favorables a finales del gobierno de Obama, pero se convirtió en un desastre. La conferencia salió adelante, pero no consiguió mucho.

China  presentó su propuesta de paz con 4 puntos el pasado agosto:

  • Seguir adelante con la solución de dos Estados, basada en las fronteras de 1967, con Jerusalén este como a capital del nuevo Estado palestino.
  • Defender “el concepto de seguridad común, integral, cooperativa y sostenible”, acabando de inmediato con la construcción de asentamientos israelíes, tomando medidas para evitar la violencia contra civiles y pidiendo una reanudación temprana de las conversaciones de paz.
  • Coordinar los esfuerzos internacionales para crear “medidas promotoras de la paz que impliquen una participación conjunta.”
  • Promover la paz mediante el desarrollo y la cooperación entre Palestina e Israel.

Aunque no se ha hablado mucho sobre el potencial de la propuesta desde el año pasado, China intensificó sus esfuerzos por jugar un papel importante en el proceso de paz tras la decisión de Trump sobre Jerusalén. Sin embargo, en respuesta a una pregunta sobre el posible futuro rol de China en una conferencia de prensa el 21 de diciembre, la portavoz del ministerio de Exteriores, Hua Chunying, declaró: “La postura de China respecto al problema palestino es consistente. Respaldamos y promovemos activamente el proceso de paz en Oriente Medio. Apoyamos la causa justa del pueblo palestino para recuperar sus derechos nacionales legítimos… Estamos dispuestos a seguir ofreciendo ayuda constructiva para promover el proceso de paz israelí-palestino.”

China organizó un simposio el pasado diciembre en el que reunieron a representantes del pueblo palestino y el Estado israelí en un intento por resolver el estancamiento. La sesión culminó con la creación de un documento de posición no vinculante conocido como la “Iniciativa de Pekín”, sobre la que Hilk Bar, vicepresidente de la Kneset y de la Unión Sionista, dijo en una declaración conclusiva que pretendía demostrar que “es posible y necesario salir del punto muerto político y animar a los dos gobiernos a volver a la mesa de negociaciones.” Un alto cargo de la delegación palestina añadió: “Tenemos que buscar otro enfoque para el proceso de paz… Debe incluir a las superpotencias y a China; quizá uno de estos países podría jugar un papel importante.”

Los intentos de Rusia, otro miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, de asumir un papel líder en el proceso de paz se remontan a muchos años atrás, pero no han tenido éxito.

Hace poco, los palestinos han favorecido un acuerdo que recuerda al P5+1 que desarrolló el Acuerdo Nuclear de Irán, que se concluyó en 2015. El P5+1 se refiere a los 5 miembros permanente del Consejo de Seguridad de la ONU junto a Alemania. Un acuerdo similar podría seguir involucrando a los Estados Unidos, pero sin que monopolicen el marco de las negociaciones.

Un posible punto de partida podría ser el Cuarteto, conocido formalmente como el Cuarteto de Oriente Medio, formado por EE.UU., Rusia, la UE y la ONU. Describe su mandato como “de ayuda para las negociaciones de paz en Oriente Medio y apoyo al desarrollo económico y la construcción de instituciones en Palestina, preparando el eventual Estado.”

A primera vista, el Cuarteto, con una mejora de su equipo, podría ser la respuesta a la demanda palestina de disminuir el papel de Estados Unidos, en lugar de excluir por completo a Washington. Eso podría ayudar a cumplir con la insistencia de Israel de que EE.UU. ha de ser una parte importante de cualquier negociación futura.

El Centro Saban para la Política de Oriente Medio en Brookings evaluó el desempeño del Cuarteto en 2012 en su documento “The Middle East Quartet: A post-Mortem.” Concluyó que, excepto por ciertos logros iniciales hasta 2003, el Cuarteto no ha proporcionado ningún beneficio tangible, a excepción de “asegurar la involucración americana en el proceso de paz.”

Los palestinos podrían solicitar que se añadan ciertos países al grupo para que otorguen prominencia al papel que juegan. Podrían ser Japón, Egipto y China; quizá Reino Unido ahora que abandonará la UE. Dicho de otra forma, podría desarrollarse un formato Q4+, probablemente bajo un liderazgo de la ONU.

La ventaja de este acuerdo, que sería difícil organizar, es que su estructura básica ya existe. Es probable que los palestinos estuvieran de acuerdo con esta formación, pero, casi sin duda, EE.UU. e Israel la rechazarían. Sin embargo, esto demostraría la flexibilidad de Palestina y confirmaría el rechazo general de Estados Unidos e Israel.

Es necesario un marco alternativo para las negociaciones para resolver el conflicto, diferente a los 25 años de conversaciones fútiles dirigidas por los estadounidenses, cuya imparcialidad a favor de Israel está garantizada. Cuanto más tiempo exista el vacío que genera el rechazo palestino a la participación de EE.UU., más tiempo permanecerá el estatus quo, permitiendo a Israel seguir adelante con su proyecto colonial. Merece la pena considerar un Cuarteto renovado.

¿Qué opciones le quedan a Abbás tras la votación de la Asamblea General de la ONU?

28/12/2017 Monitor de Oriente

A medida que se calma la situación tras una semana relevante en la ONU, en la que la comunidad internacional ha rechazado rotundamente el reconocimiento estadounidense de Jerusalén como la capital de Israel, los palestinos se han comprometido a no involucrar a EE.UU. en ningún futuro proceso de paz. Entonces, ¿a quién puede recurrir ahora el presidente palestino? ¿Qué opciones le quedan a Mahmoud Abbas?

Un mundo árabe dividido y, a veces, apático, ha experimentado una fuerte confusión política desde que este año surgiera el enfrentamiento entre, por una parte, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Arabia Saudí y Egipto y, por la otra, Qatar. Mientras los jóvenes sucesores al trono de su país experimentan con la guerra y con la política, Estados Unidos e Israel pueden pasar a un segundo plano, esperando que los Estados árabes se debiliten el uno al otro sin intervenir.

Para algunos países árabes, Palestina ya no es una prioridad, excepto cuando pueden ejercer presión sobre el débil gobierno de Ramala para complacer a Washington y, a su vez, a Israel. Como pavos que votan a favor de la Navidad, creen que recibirán protección contra Irán si pueden lograr la completa sumisión de los palestinos ante los deseos de Israel.

La Unión Europea, que rechazó la decisión de Trump sobre Jerusalén, vio como algunos de sus propios miembros se abstenían en la votación de la Asamblea General de la ONU. Rusia y China, miembros importantes del Consejo de Seguridad, también tienen una influencia limitada, si es que tienen alguna, sobre Israel o Palestina, comparada con la de los estadounidenses. Las opciones del presidente palestino para un ‘intermediario honesto’ que Israel pueda aceptar son, por tanto, inexistentes.

A Mahmoud Abbas le ha llevado más de dos décadas admitir que Estados Unidos está tan a favor de Israel que no puede jugar un papel imparcial en la búsqueda de una paz justa. Es un misterio el por qué le ha llevado tanto tiempo darse cuenta de algo tan obvio. Las sucesivas administraciones estadounidenses han tomado la iniciativa de Israel en este tema. Siempre que se hiciera una ‘oferta’ a los palestinos, Israel la recibía primero, y sólo después de que la hubieran pasado por su test de “seguridad” y le hubiesen dado luz verde, la recibían los palestinos.

Esto formó el núcleo de un intercambio de cartas entre el ex primer ministro israelí, Ariel Sharon, y George W. Bush en 2004. “A la luz de la nueva realidad en el terreno”, escribió el entonces presidente de EEUU, “incluidos los principales centros de población israelí ya existentes, es poco realista esperar que el resultado de las negociaciones finales sea una restauración total y completa de las líneas de armisticio de 1949”. Añadió que “Estados Unidos reitera su firme compromiso con la seguridad de Israel, incluyendo fronteras seguras y defendibles, y con la preservación y el fortalecimiento de la capacidad de Israel de defenderse por sí mismo ante cualquier amenaza”.

Mientras que, en su carta, Bush se refirió a las Resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de la ONU como las bases de las negociaciones, los israelíes hicieron lo posible por asegurar que las negociaciones siguientes no tuvieran relación con estas decisiones internacionales.

Los palestinos cayeron en la trampa; no insistieron en que las bases de toda negociación fueran el derecho internacional y las Resoluciones del Consejo de Seguridad. Esto incluyó al último intento “serio” de lograr la paz, llevado a cabo en 2013 por John Kerry, el secretario de Estado del gobierno de Barack Obama, que no sólo no logró la paz, sino que a esto le siguió la guerra israelí de 2014 en Gaza. Kerry persuadió a los palestinos para que volvieran a unas negociaciones que carecían de referencias al derecho internacional.

Antes de abandonar el puesto, Kerry culpó en gran parte a los israelíes del fracaso de las negociaciones que él inició, después de, por supuesto, recordar a todo el mundo el “profundo compromiso con Israel y su seguridad” de Obama. Su explicación sobre la abstención del gobierno de Obama respecto a la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, que trata la ilegalidad de los asentamientos israelíes – en lugar de vetar cualquier cosa que sea crítica con Israel, como suele hacer – consistió en que el voto se refería a “preservar” la solución de dos Estados. “Eso es lo que defendemos: el futuro de Israel como un Estado judío y democrático, conviviendo en paz y seguridad con sus vecinos”.

El gobierno sucesor de Trump se desasoció de la Resolución 2334. El presidente electo prometió que “las cosas serán diferentes” una vez hubiese entrado en la Casa Blanca. Sin duda, ha sido fiel a su palabra. Mientras le pedía a Netanyahu que “frenara los asentamientos”, Trump cambió la postura de Estados Unidos sobre los dos Estados: “Así que estoy contemplando dos Estados y un Estado, y me gusta el que le guste a las dos partes”.

Los asesores pro-Israel de Trump han pasado meses reuniéndose con ambas partes del conflicto. Aunque prometieron poner pronto un acuerdo sobre la mesa, esa opción se borró del mapa el 7 de diciembre, cuando Trump anunció su reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel y su intención de desplazar la embajada estadounidense de Tel Aviv.

Tras el veto estadounidense de una resolución del Consejo de Seguridad que rechazaba su reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel, y después de que una amplia mayoría votara para aprobar esta misma resolución en la Asamblea General, Abbas anunció la semana pasada que cortará sus lazos con Estados Unidos respecto al proceso de paz. Declaró que los palestinos “no aceptarán ningún proyecto estadounidense” debido al apoyo “parcial” de EEUU a Israel y su política de asentamientos. También dijo que el proyecto de Estados Unidos – el tan nombrado “acuerdo del siglo” de Trump – “no se basará en la solución de dos Estados con las fronteras de 1967, ni se basará en el derecho internacional o las resoluciones de la ONU”.

En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró rápidamente que “Abbas ha declarado que va a abandonar el proceso de paz, y no le interesa lo que vaya a proponer Estados Unidos”. Dando un giro incomprensible para el resto del mundo, Netanyahu dijo en su reunión semanal del gabinete; “una vez más, creo que algo queda claro y simple: los palestinos son los que no quieren resolver el conflicto”. Hará y dirá cualquier cosa para distraernos de la obvia realidad de que el gobierno derechista de Netanyahu tiene la culpa de la ausencia de paz.

En cuanto a Mahmoud Abbas, tiene que elegir entre reconocer su fracaso de los últimos 23 años de ayudar a la causa palestina, o volver a la mesa de personal, evaluar los puntos fuertes del pueblo palestino y buscar formas de aumentar el coste de la ocupación militar israelí de Palestina. Cuanto más alto sea, más rápido abordará Israel los agravios de los palestinos, mientras estos intentan lograr sus derechos.

El punto de partida del presidente de la Autoridad Palestina debería ser el desarrollo de una estrategia de liberación que excluya la dependencia en los no palestinos para lograrla, y que, a su vez, sea compatible con otros, tanto gobiernos como ciudadanos.

Los elementos de esta estrategia deberían incluir lo siguiente:

  • El desarrollo de opciones que aumenten el coste de la ocupación israelí.
  • Una declaración de los Acuerdos de Oslo como nulos. Israel los ha ignorado, pero no en la teoría.
  • Exigir al Consejo de Seguridad de la ONU la protección para el pueblo palestino.
  • Acabar con la cooperación de seguridad de la AP con la ocupación, que es tanto inmoral como un servicio gratis a Israel que no beneficia en absoluto al pueblo palestino.
  • Pedir a la ONU que organice un mecanismo de coordinación para la interacción necesaria con Israel en temas humanitarios.
  • Pedir a la Liga Árabe que retire de inmediato la Iniciativa de Paz Árabe.
  • Reafirmar que el legítimo derecho a regresar de los refugiados palestinos no es negociable.
  • Exigir que toda futura negociación con Israel se base en los derechos igualitarios de todos los que habitan entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo, y reconocer que esta es la única manera de conseguir una paz real.
  • Pedir al Secretario General de la ONU que adopte el informe de la CESPAO – “Las Prácticas Israelíes contra el Pueblo Palestino y la Cuestión del Apartheid – que ha retirado.
  • Llevar de inmediato casos ante la Corte Penal Internacional contra Israel y oficiales israelíes, empezando por los asentamientos ilegales.
  • Ofrecer un apoyo incondicional al movimiento pacífico de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS).
  • El levantamiento inmediato de todas las sanciones impuestas por la AP de Ramala sobre los palestinos de la Franja de Gaza.
  • La implementación del acuerdo de reconciliación con Hamas.
  • El crecimiento del movimiento de resistencia pacífica y popular de Palestina.
  • Una nueva Organización para la Liberación de Palestina (OLP) reformada e inclusiva.
  • Un compromiso serio con los palestinos de la diáspora y un avance hacia las elecciones al Consejo Palestino Nacional.

 

Muchos de los factores nombrados deberían haber sido principios básicos en el pasado, pero fueron pasados por alto durante la persecución de la AP de una política de “primera y última negociación” inútil que ha fracasado estrepitosamente.

Esta estrategia tendrá un precio. Aislará a los palestinos y tendrá un impacto que dificultará aún más sus vidas. Sin embargo, la alternativa es que sigan oprimidos indefinidamente si siguen en pie las políticas actuales. En muchas ocasiones, los palestinos han demostrado que están dispuestos a pagar el precio necesario por la liberación, pero deben decirles cómo lograrlo, y debe decírselo un gobierno que hayan tenido la opción de elegir.

Cualquier evaluación objetiva concluirá que el actual gobierno es incapaz de lograr lo que merecen y a lo que aspiran los palestinos. Por lo tanto, debe dejar paso a una generación más joven y habilidosa de palestinos que pase a primer plano y guíe a su pueblo. No debemos permitir que el nuevo año sea más de lo mismo, en manos de Abbas y de su equipo. Tiene otras opciones; debe llevarlas a cabo.

Es hora de que la comunidad internacional defienda a los niños palestinos

Monitor de Oriente 7/12/2017

Niños palestinos haciendo sus deberes en una chabola de un barrio pobre de Gaza [Ezz Zanoun/Apaimages]

 

El maltrato que Israel perpetra contra los niños palestinos no es ninguna novedad. Más bien es un ejemplo de las muchas maneras en las que rompe con el derecho internacional y el derecho internacional humanitario. Aunque, en el pasado, se ha enfrentado a críticas por su maltrato de los niños palestinos, sobre todo en relación a los niños que son llevados bajo custodia y ante sus tribunales militares, estas acciones aún no han recibido verdaderas represalias.

Por lo tanto, es alentador que puede que esto esté a punto de cambiar y, encima, en Estados Unidos. La Ley de Promoción de los Derechos Humanos para Acabar con la Detención Israelí de Niños Palestinos requiere que el Secretario de Estado certifique anualmente que los fondos invertidos o gastados por Estados Unidos en ayuda de Israel “no respaldan la detención militar, los interrogatorios, el abuso o los malos tratos que reciben los niños palestinos”. La legislación mantiene vigente la asistencia financiera comprometida con Israel.

El proyecto de ley destaca que Israel ratificó la Convención de los Derechos del Niño el 3 de octubre de 1991, que establece – (A), en el artículo 38 (a) que; “ningún niño sufrirá tortura u otro trato o castigo cruel, inhumano o degradante”. Declara que “en la Cisjordania ocupada por Israel, existen dos sistemas legales separados. La ley militar israelí se impone a los palestinos y la ley civil israelí que se aplica a los colonos israelíes”.

Además, señala que el ejército israelí detiene a entre 500 y 700 niños palestinos de edades comprendidas entre los 12 y los 17 años cada año, a los que procesa ante un sistema judicial militar que, según establece la ley, “carece de las garantías básicas y fundamentales del proceso, violando los estándares internacionales”.

Defence for Children International – Palestine (DICP) señala que “Israel tiene distinción de ser el único país que procesa sistemáticamente a entre 500 y 700 niños todos los años en tribunales militares que carecen de los derechos justos de juicio y de protección”. Además, destaca que, en los 590 casos documentados por DCIP entre 2012 y 2016, el 72% de los niños palestinos detenidos denunciaron actos de violencia física, y el 66% sufrió maltrato verbal y humillaciones.

Según Khaled Quzmar, Director General de DCIP, “a pesar del continuo compromiso con organismos de la ONU y de las muchas peticiones a acatar el derecho internacional, el ejército y la policía israelíes continúan con los arrestos nocturnos, la violencia física, la coerción y las amenazas contra los niños palestinos”.

La reciente introducción del proyecto de ley en el Congreso estadounidense tiene como objetivo evitar que los dólares de los impuestos de EEUU paguen las violaciones de los derechos humanos de los niños palestinos durante el curso de una detención militar israelí. Pretende establecer, como mínimo, una demanda estadounidense en favor de los derechos básicos del proceso y de la total prohibición de la tortura y el maltrato contra los niños palestinos detenidos y procesados en el sistema judicial militar de Israel.

En 2012, la Oficina de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth británica encargó a nueve abogados un informe sobre el problema humanitario con los niños palestinos. En sus conclusiones, afirma que “Israel incumple los artículos 2 (discriminación), 3 (intereses del niño), 37(b) (recurso prematuro a la detención), (c) (no separación de sus familiares adultos) y (d) (acceso inmediato a abogados), y 40 (uso de grilletes) 111 de la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño”. Además, concluyó, basándose en sus descubrimientos, que “Israel también se salta la prohibición del trato cruel, inhumano o degradante del artículo 37(a) de la Convención. El transporte de prisioneros menores a Israel incumple el artículo 76 de la Cuarta Convención de Ginebra. La falta de traducción de la Orden Militar 1676 del hebreo es una violación del artículo 65 de la Cuarta Convención de Ginebra”.

El informe hace cuatro recomendaciones básicas y 40 específicas. La mayoría de las recomendaciones destacan las muchas infracciones que tienen que abordar las autoridades israelíes. En lugar de intentar asumir las recomendaciones del informe en 2016, Israel se negó a cooperar con el equipo que realizaría una visita de seguimiento para revisar hasta qué punto se habían adoptado las recomendaciones. Esto hizo que se cancelara la visita, y el FCO de Reino Unido no logró convencer a los israelíes para que la retomaran.

En respuesta a una pregunta del presidente del Grupo Parlamentario Reino Unido-Palestina, el entonces ministro de Exteriores, Tobias Ellwood, dijo: “Expresé mi decepción ante la falta de voluntad de Israel a albergar esta visita de seguimiento con la viceministra de Exteriores, Tzipi Hotovely, en mi visita a Israel el 18 de febrero. Varios oficiales de la embajada británica de Tel Aviv, incluido el embajador, también presionaron al ministerio de Exteriores británico para que cooperara, y lo seguirán haciendo. Seguimos comprometidos a trabajar con Israel para mejorar las prácticas respecto a los niños detenidos en el país”.

Hace poco, el parlamento británico ha considerado el problema de los niños palestinos y el trato que reciben por parte de Israel. Inicialmente, esto lo expresó un instrumento parlamentario llamado Early Day Motion (EDM). La EDM 563 se emitió el 20 de noviembre, y establece que “esta Cámara contempla con preocupación cómo cientos de niños palestinos siguen siendo arrestados y juzgados en tribunales militares israelíes, a pesar de su práctica de continuas violaciones del derecho internacional”.

La moción “señala la disparidad entre el trato que dan las autoridades israelíes a los niños palestinos, y exige que éstos no sean tratados de manera inferior a un niño israelí”.

La EDM 563 destaca con preocupación que “las recomendaciones del Informe sobre los Niños en Detención Militar en Israel de Unicef de 2013 siguen sin cumplirse, y requiere al gobierno que se comprometa urgentemente con el gobierno israelí para poner fin las constantes violaciones de los derechos humanos que sufren sistemáticamente los niños palestinos bajo custodia militar israelí”.

Cuando este texto fue escrito, 65 miembros (de 650) del parlamento habían firmado la moción. Esto incluye el apoyo de parlamentarios individuales de todos los partidos políticos de Inglaterra, Escocia y Gales. 

Las últimas medidas que han tomado el Congreso y el Parlamento británicos para señalar el abuso de Israel de los derechos de los niños palestinos ha sido bien recibido por Palestina y sus partidarios. Ha llevado décadas que los derechos de los niños recibieran algo de atención real. Si se aprueba la ley en Estados Unidos, supondría un verdadero cambio en la política que condicionaría parte de los fondos otorgados a Israel para cumplir con el respeto a los derechos humanos; en concreto, los de los niños palestinos. Si no se aprueba, el mensaje que recibirán los niños palestinos es que Estados Unidos no se preocupa por su situación. Un EDM con apoyo en el parlamento británico llamará la atención sobre el tema y permitirá que se consigan acciones reales del gobierno para que presione a Israel a cambiar su inaceptable trato contra los niños palestinos, tanto moral como legalmente.

Es hora de que los niños palestinos reciban protección ante los abusos de las fuerzas ocupantes. A Israel no le incomodan sus abusos, y esto sólo cambiará cuando la comunidad internacional haga algo para ayudar a los maltratados. En cuanto a Israel, un Estado sin moral, cuando se trata de palestinos, al menos podrían aplicarles las mismas prácticas y leyes a los niños palestinos y a los suyos propios.